Presentación de “El arte de lastimar y otros placeres”, de Dora González Lima, en la FIL-Minería

Portada de “El arte de lastimar y otros placeres”, de Dora González Lima (México: Matanga, 2013).

Texto de presentación de Leticia Romero Chumacero

El arte de lastimar y otros placeres, de Dora González Lima

I.

El arte de lastimar y otros placereses una suerte de novela de viajes, articulada a partir de varios relatos breves. A través de éstos podemos seguir la travesía amorosa de Lola Limantour, una guapa funcionaria federal, de pronto enfrentada con la certeza de que la vida no tiene sentido per se: no lo tiene, hay que inventarlo, y eso requiere imaginación, pero también coraje, amor propio y armonía interior.

Explicado así, el desenlace de la historia parece una sencilla conclusión de recetario; pero no lo es. Como buena novela de viajes, en ésta el lugar al cual se arriba es tan importante como el periplo que debió transitarse, sufrirse, disfrutarse, para alcanzar la meta llevando algo entre las manos.

Narrada en primera persona con un tono donde lo juguetón no excluye lo reflexivo, la historia de Lola se antoja confesional e íntima charla entre quien lee y esa chica que acaba de separarse de una pareja con quien compartió un buen trecho de su vida. Quien lee, voyeuratento a las confidencias amorosas de la protagonista, tiene el privilegio de asomarse hasta el dormitorio donde Lola intenta hallar en varios rostros ajenos un vislumbre de su propia imagen. Detrás de esa búsqueda incesante hay preguntas agazapadas: ahora, sin pareja, sola incluso en los brazos de esos hombres, ¿quién es ella?, ¿qué quiere de la vida?

Ninguno de los prospectos masculinos de muy buen ver y mejor besar está en condiciones de darle una respuesta, pues la encrucijada es personal e intransferible. Así pues, sólo en los momentos de mayor vitalidad le resulta dable atisbar las claves de su deseo más profundo. Ello ocurre durante un viaje a Italia, en medio del ardiente romance con un instructor de manejo, tras la ruptura con un patán violento y luego de apelar a la generosidad del perdón. Es en esos momentos cuando se reconcilia con la vida.

Al final de esa suerte de túnel a momentos sombrío, la protagonista se rehace: “Hoy soy mariposa que habla y se libera en un vuelo mágico, que existe y vive el presente, nada más que el hermoso momento presente, inocente y eterno”, dice Lola en el Prólogo. La encrucijada frente al duelo amoroso, con todo y su tufo amenazador, termina por ser un motor para dar el salto hacia sí misma.

II.

Según se ve, El arte de lastimar… entraña una reflexión existencial. Contiene, también, algunos elementos para identificar en la noción de “amor” rasgos de una educación sentimental postmoderna, que lo mismo incluye series de televisión (Sex and the City), música (Joaquín Sabina, Pandora, Luis Miguel, Shakira), literatura (Octavio Paz, Haruki Murakami), el radio (Marta Debayle), cine (Marga López, Sara García, Libertad Lamarque, Pedro Infante, Woody Allen) y los libros de autoayuda. Todo ello mencionado por la narradora como parte del marco contextual según el cual el amor debe ser eterno, perfecto e inmutable. Una gran mentira que torna más difícil cualquier relación de pareja.

La realidad cotidiana confronta esa concepción musical, cinematográfica, plagada de fórmulas manidas, con la develada por las redes sociales: la tecnología, fabricada para acercar a la gente, subraya el carácter solitario de Lola, quien necesita hacer públicas a través de Facebook sus relaciones y fiestas interminables, para tratar de darles una densidad que, por cierto, parece conferirles solamente la mirada ajena. Una vez más el espejismo, de nuevo la intención de hacer de los otros los verdaderos protagonistas de la vida propia.

De ahí que sólo cuando Lola escucha su voz interior, logra colocar en su justa dimensión al resto de las voces que la rodean: las de sus amigas alertándola ante un círculo de violencia, la de su cariño por la persona con quien vivió varios años, la de su terapeuta llamándola a vivir el día a día e incluso la de un Buda de certeros consejos, oportunos para quienes saben escuchar… para quienes deciden escucharse.

III.

La de Lola es una historia sobre nuestra capacidad para herir y herirnos; sobre nuestra posibilidad de aprender en ambos casos algo sobre nosotros. Este primer trabajo escritural de Dora González Lima es muy buen pretexto para preguntarnos si estamos dispuestas, dispuestos, a atender, en medio del ruido en derredor, la recóndita voz de nuestros deseos con la honestidad y el valor de quien acepta hacerse responsable, nada más y nada menos, que de su propia vida.

24 de febrero de 2013.