Ponencia en el XL Congreso Internacional del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana (El Colegio de México)

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Leticia Romero en El Colegio de México, durante el Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, 2014

 

“El Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana fue fundado en 1938 en la Ciudad de México a instancias de personalidades tales como Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes, como un intento de reafirmación de la unidad hispánica en tiempos de la Guerra Civil Española. A partir de entonces, durante casi seis décadas y sin interrupciones, el IILI se ha dedicado a la tarea de difundir internacionalmente la literatura, la cultura y la crítica literaria latinoamericanas a través de sus Congresos, de la reconocida Revista Iberoamericana y de sus series editoriales”. (Fuente: IILI)

Desde hace algunos años soy socia del IILI y revisora de artículos destinados a su revista, lo cual me enorgullece. Asistí al congreso que el Instituto organizó en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (en sustitución de la Universidad de las Américas-Puebla, por cierto); claro está que no podía faltar al XL Congreso Internacional del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana “La Literatura Iberoamericana entre dos orillas”, organizado por El Colegio de México en junio de 2014.

En ese marco leí la ponencia “Crítica literaria y género: la recepción de Laura Méndez y Manuel Acuña entre sus contemporáneos”. Hablé de la forma como el trágico romance juvenil entre Méndez y Acuña, en razón de un orden simbólico donde el género es medular, tuvo repercusiones distintas en las trayectorias artísticas de ambos. El género tiene las manos metidas en la crítica literaria, pues.

Muestra clara de lo dicho fue algo que ocurrió en el mismo Congreso, en una mesa dedicada también a la escritura del siglo XIX. Concluida la lectura de las y los ponentes, una colega sudamericana que se encontraba entre el público levantó la mano para preguntarle a una de las integrantes de la mesa: “¿durante sus investigaciones sobre el siglo XIX ha encontrado información sobre escritoras mexicanas?” Quien preguntaba participaría en otra mesa, con un trabajo sobre las poetisas del cono sur, de manera que seguramente su interés consistía en establecer comparaciones entre las señoras que escribieron a lo largo y ancho del continente en la misma centuria.

La respuesta de la ponente interrogada fue de campeonato: “hubo pocas, todas ellas muy malas y cursis, no las he leído”. O sea que sin leer una obra es posible opinar sobre ella, o sea que académicamente es válido despreciar lo que no se conoce y exhibir la ignorancia con satisfacción…

Quizá estoy siendo dura, tal vez el problema de la colega consiste en que acaba de asomarse al siglo antepasado y por el momento es fiel seguidora de la crítica literaria post-revolucionaria, donde con lujo de frivolidad se decretó en la década de 1920 que las del siglo XIX habían sido “poetisas románticas de segunda fila” y se olvidó que hubo poetas, narradoras, ensayistas, dramaturgas, editoras, que siguieron el paradigma estético del neoclasicismo, el romanticismo, el realismo, aspectos del naturalismo y del modernismo; también se consideró irrelevante recordar que ellas fueron invitadas a participar en asociaciones literarias y mesas de redacción, que coordinaron secciones de literatura en diarios, escribieron zarzuelas, publicaron libros y vieron representadas sus obras dramáticas y cómicas con mucho éxito; ergo, no todas fueron poetas, no todas eran románticas ni de segunda fila.

El género y la arrogancia también tienen las manos metidas en la crítica literaria, quién lo duda.

 

Es posible consultar el programa del Congreso aquí: http://www.iili2014.colmex.mx